En el dormitorio, telas de seda adornan las paredes en un tono berenjena, mientras que el techo lacado en color cáscara de huevo atrapa la luz y envuelve la habitación en un resplandor silencioso. Equilibradas por la riqueza de los tejidos y su claridad satinada, las habitaciones juegan con las texturas, los colores y los materiales. Un magistral tour de force entre sofisticación y suavidad.“En el pasillo pintado a mano, quería crear una atmósfera de bosque y dar la impresión de caminar con árboles abstractos para airear el conjunto y darle una dimensión inesperada, a la manera de un cuadro de Klimt”, explica Sara Story. Pintados a mano por el Atelier Blundell & Therrien, los murales cobran vida de forma poética, contando una historia mientras se pasea por el piso.